lunes, 28 de febrero de 2011

¿Por qué te disfrazas?

Existen personas que pueden llegar a confundir a los extraños con familiares o seres queridos.

El síndrome de Fregoli es un raro trastorno en el cual la persona cree fimermente que personas diferentes se tratan en realidad de una única persona que cambia de apariencia o está disfrazada. Este síndrome es el inverso al de Capgras.
El nombre está basado en el actor italiano Leopoldo Fregoli que fue famoso por su habilidad para hacer cambios rápidos de apariencia durante sus actuaciones.
Se documentó por primera vez en 1927 por dos psiquiatras que mostraban el caso de una mujer de 27 años que estaba totalmente convencida de que estaba siendo perseguida por dos actores con los que solía ir al teatro. Pensaba que esa gente “la perseguía de cerca, tomando la forma de gente que conocía”.

A continuación  se nos muestra el caso de un paciente:
Se trata de una paciente femenina de 56 años sana quien posterior a un síndrome de estrés pos traumático desarrolla un cuadro depresivo importante caracterizado por: Humor depresivo, hipoabulia, anhedonia, irritabilidad, inhibición psicomotriz e insomnio de conciliación. Esta bradipsíquica con autocogniciones negativas, auto-reproche, cavilaciones monotemáticas y repetitivas. Para el momento de ingreso a la Unidad de Higiene Mental se obtiene los siguientes datos: Escala de Hamilton: 31 pts. Minimental: 30 pts. El inventario de pensamientos suicidas: no arroga datos positivos, escala de funcionamiento global: 50 pts. Se inicia tratamiento con Zopidem 10 mg/día Fluoxetina 20 mg/día el cual se aumento a 40 mg/día a los 15 días de tratamiento. Se le realiza el test de supresión con dexametasona el cual resulto negativo. El funcionalismo tiroideo, hepático, renal y el laboratorio de rutina estaba dentro de los límites normales. En el curso de su tratamiento presenta una falsa identificación delirante positiva compatible con las características del Síndrome de Frégoli sustituyendo a extraños por un familiar cercano incluyendo al psiquiatra tratante. Se le realiza EEG siendo este de baja amplitud de forma generalizada sin otra alteración, su tomografía axial computarizada (TAC) esta dentro de límites normales. Seguidamente comienza a presentar: Alexitimia, hipoamnesia disociativa sistémica, musitación, ensimismamiento, fatigabilidad de la atención. Su examen clínico neurológico no muestra alteraciones. Se decide incorporar al tratamiento un antipsicótico atípico: la quetiapina con una dosis inicial de 25 mg/día con un incremento progresivo llegando a un máximo de 300 mg. Los síntomas del SFID desaparecen encontrándose una franca mejoría del mismo al 7mo día de tratamiento. Suprimiéndose el SF a las dos semanas de tratamiento,
persistiendo solo los síntomas del cuadro depresivo, el cual tuvo una mejoría de 12pts. en la escala de Hamilton con el tratamiento coadyuvante.

Como todo delirio se trata de un sistema de creencias incoercible e inmodificable, que requiere de tratamiento psiquiátrico con medicación del grupo de los neurolépticos.

¿Existen los muertos vivientes?

 Aunque parezca extraño hoy en día hay personas que piensan que están muertas y en realidad están igual de vivas que tú y yo.

El síndrome de Cotard o creerse un muerto viviente es un extraño síndrome psiquiátrico que conlleva depresión, tendencias suicidas y otros síntomas descritos por Jules Cotard en 1880, una de sus pacientes lo padecía, posteriormente han habido otros casos.
La característica más llamativa del síndrome de Cotard es que los pacientes que lo sufren tienen la creencia de que están muertos , que no tienen nervios, ni sangre ni cerebro ni otros órganos, creen que se están pudriendo, incluso dicen oler como se pudre su carne.
Se perciben como muertos vivientes o zombies. Otras veces creen ser inmortales aunque solo sean piel y huesos. Creen ser muertos vivientes. Los aquejados con este síndrome tienen delirio nihilistico o de  negación. Comienzan con la negación de la existencia del exterior y llegan luego a negar su propia existencia. Se aíslan del mundo.
Los principales síntomas del síndrome de Cotard son: depresión, pensamientos suicidas,creencias de que no existe su cuerpo, se están quedando sin sangre, ya están muertos, los gusanos están bajo su piel, son inmortales, se están descomponiendo, no tienen órganos internos, pensamientos negativos, analgesia o ausencia de dolor y auto-mutilaciones.

A continuación se expone el caso de un paciente:
Paciente: mujer , 48 años, lleva viuda desde los 24 años, ha vivido en los Estados Unidos y en Colombia.
Trastornos del estado de ánimo: Laura durante su estancia en los Estados Unidos sufrió varios episodios depresivos recurrentes, fue tratada con distintos antidepresivos. Al perder su trabajo la paciente presenta síntomas depresivos, insomnio recurrente, incapacidad para sentir placer, ansiedad, sentimiento de culpa y minusvalía.
Después aparecieron las ideas suicidas, hubo varios intentos de suicidio (cortes superficiales en las muñecas). Al parecer al darse cuenta de que no era capaz de suicidarse aparecieron otros síntomas.
Laura comenta: “El 20 de febrero vi que salía un humo por mi boca, al día siguiente me miré al espejo y mis ojos habían cambiado, no tenían vida. Me di cuenta que ese humo que salía por mi boca era mi alma saliendo de mi cuerpo”.
A partir de ese momento, Laura tenía la creencia de ser una muerta viviente, se veía como una zombie. Laura pensaba que sentirse así era un castigo divino por haber intentado suicidarse. Laura comenzó a desarrollar alucinaciones olfativas, decía que su cuerpo se estaba pudriendo y ella lo olía. Decía sentir un cosquilleo bajo la piel como si los gusanos la estuvieran devorando.
 Al ser consciente de que estaba muerta dejó de comer, porque decía que “los muertos no comen”, esto provocó un drástico descenso de peso. Se le realizaron estudios de neuroimagen para detectar si había algún problema cerebral, pero todos dieron negativos.
 A ser un caso extraño y no haber muchos casos descritos en en mundo no se sabía bien que tratamiento ponerle a la paciente. Algo había que hacer, el descenso de peso era preocupante. Se comienza a tratar a Laura con distintos medicamentos antipsicóticos (como Prozac , flouxetina).
Pasaron unos meses y aparentemente no había señales de mejora. Se recurrió a una herramienta terapéutica, la terapia electro convulsiva a fin de incrementar el flujo sanguíneo en su cerebro. Después de 6 sesiones, los delirios comenzaron a controlarse hasta llegar a desaparecer.

Para finalizar hay que decir que se desconoce con certeza qué provoca el síndrome de Cotard, aunque está relacionado con la depresión y con la esquizofrenia. Habitualmente aparece de forma repentina.

¿Cómo pueden ver dragones si están ciegos?

¿ Alguien ha escuchado hablar de personas que están ciegas pero tienen visiones?
Estas personas no ven pero puede ser que comiencen a experimentar alucinaciones visuales muy realistas para compensar la realidad que falta en sus vidas.

Este caso es denominado síndrome de Charles Bonnet (SCB) es un síndrome poco conocido y muchas veces mal diagnosticado en pacientes con baja visión, que normalmente necesitan ayudas visuales y por tanto se les puede calificar de ciegos legales, y que generalmente son atendidos por médicos de atención primaria o en los servicios de psiquiatría con diagnósticos erróneos y sometidos a tratamientos innecesarios.
Las visiones pueden ser de objetos corrientes, como una botella o un sombrero, pero también pueden verse cosas extraordinarias, como dragones, ángeles, animales de circo, payasos y elfos. Las imágenes son en blanco y negro, pero también en colores, estables o en movimiento. Raramente son amenazantes.
Una mujer, por ejemplo, vio por la ventana muchas vacas en el prado y al ser invierno se quejaba de la crueldad del campesino. Su asistenta le respondió que no veía ninguna vaca y, enseguida, la mujer, un poco avergonzada confesó que sus ojos le traicionaban.

Las alucinaciones se ven favorecidas cuando hay poca luz, como en el crepúsculo y suelen desaparecer cuando el paciente mueve la cabeza o enciende la luz. Pero los pacientes no tienen ningún control voluntario sobre estas alucinaciones, que suelen aparecer sin previo anuncio.

A continuación se describe el caso de una paciente con síndrome de Charles Bonnet característico:

Mujer de raza blanca de 59 años de edad, con degeneración macular asociada a la edad bilateral en estadio final con agudeza visual en el ojo derecho de movimiento de manos y en el ojo izquierdo de percepción sin proyección de luz. No tenía deterioro neurológico alguno. La paciente presentó alucinaciones visuales nocturnas, pero no auditivas. Eran alucinaciones complejas, persistentes y en color, que le producían miedo y gran ansiedad. La paciente se daba cuenta que estas experiencias eran anormales y pedía ayuda con gran agitación. Las alucinaciones duraron 15 minutos pero se repetían. La paciente no cumplía los criterios DSM-III para la esquizofrenia, los trastornos de la personalidad, el abuso o dependencia de drogas o el delirio. No tenía antecedentes de trastornos mentales (Mini Mental State Examination). No había recibido ningún fármaco ni sustancia psicoactiva, y tampoco había recibido tratamiento oftalmológico con láser. La concentración sérica de K (3,5 mEq/l) Na (140 mEq/l), Mg (2 mEq/l) eran normales, con glucemia de 110 mg/dl. El estudio de RNM fue compatible con la normalidad.

 En conclusión, aunque el síndrome de Charles-Bonnet es infrecuentemente reconocido o mal diagnosticado en la práctica clínica, debe ser considerado dentro de los diagnósticos diferenciales en aquellos pacientes con alucinaciones; aunque no hay tratamiento específico, algunos pacientes se pueden beneficiar con la administración de ácido valproico (6), pero explicar al paciente que su alucinación no forma parte de una enfermedad mental puede beneficiar la evolución.