Estas personas no ven pero puede ser que comiencen a experimentar alucinaciones visuales muy realistas para compensar la realidad que falta en sus vidas.
Este caso es denominado síndrome de Charles Bonnet (SCB) es un síndrome poco conocido y muchas veces mal diagnosticado en pacientes con baja visión, que normalmente necesitan ayudas visuales y por tanto se les puede calificar de ciegos legales, y que generalmente son atendidos por médicos de atención primaria o en los servicios de psiquiatría con diagnósticos erróneos y sometidos a tratamientos innecesarios.
Las visiones pueden ser de objetos corrientes, como una botella o un sombrero, pero también pueden verse cosas extraordinarias, como dragones, ángeles, animales de circo, payasos y elfos. Las imágenes son en blanco y negro, pero también en colores, estables o en movimiento. Raramente son amenazantes.Una mujer, por ejemplo, vio por la ventana muchas vacas en el prado y al ser invierno se quejaba de la crueldad del campesino. Su asistenta le respondió que no veía ninguna vaca y, enseguida, la mujer, un poco avergonzada confesó que sus ojos le traicionaban.
Las alucinaciones se ven favorecidas cuando hay poca luz, como en el crepúsculo y suelen desaparecer cuando el paciente mueve la cabeza o enciende la luz. Pero los pacientes no tienen ningún control voluntario sobre estas alucinaciones, que suelen aparecer sin previo anuncio.
A continuación se describe el caso de una paciente con síndrome de Charles Bonnet característico:
Mujer de raza blanca de 59 años de edad, con degeneración macular asociada a la edad bilateral en estadio final con agudeza visual en el ojo derecho de movimiento de manos y en el ojo izquierdo de percepción sin proyección de luz. No tenía deterioro neurológico alguno. La paciente presentó alucinaciones visuales nocturnas, pero no auditivas. Eran alucinaciones complejas, persistentes y en color, que le producían miedo y gran ansiedad. La paciente se daba cuenta que estas experiencias eran anormales y pedía ayuda con gran agitación. Las alucinaciones duraron 15 minutos pero se repetían. La paciente no cumplía los criterios DSM-III para la esquizofrenia, los trastornos de la personalidad, el abuso o dependencia de drogas o el delirio. No tenía antecedentes de trastornos mentales (Mini Mental State Examination). No había recibido ningún fármaco ni sustancia psicoactiva, y tampoco había recibido tratamiento oftalmológico con láser. La concentración sérica de K (3,5 mEq/l) Na (140 mEq/l), Mg (2 mEq/l) eran normales, con glucemia de 110 mg/dl. El estudio de RNM fue compatible con la normalidad.
En conclusión, aunque el síndrome de Charles-Bonnet es infrecuentemente reconocido o mal diagnosticado en la práctica clínica, debe ser considerado dentro de los diagnósticos diferenciales en aquellos pacientes con alucinaciones; aunque no hay tratamiento específico, algunos pacientes se pueden beneficiar con la administración de ácido valproico (6), pero explicar al paciente que su alucinación no forma parte de una enfermedad mental puede beneficiar la evolución.

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